Pico Lenin

El pasado domingo 28 de marzo fuimos al Pedraforca a probar material y a quitarle el polvo a las botas, que con este invierno tan atípico hemos tenido pocas posibilidades de salir a la montaña.

Todo pintaba perfecto, el día amanecía casi despejado y el sol nos iba calentando la espalda, cosa gratificante cuando andas en la nieve. Después de un par de horas de ascenso encontramos a un montañero sentado, solo y acurrucado, casi en posicion fetal. Como de costumbre cuando te cruzas con alguien en la montaña comenzamos a hablar con él, pero cual fué nuestra sorpresa cuando nos dijo que acababa de sufrir una caida de 30 metros en la grimpada final de la canal del Verdet. En su caida se cruzó con una roca que le frenó e impidió que siguiera cayendo muchos más metros, pero esa brusca parada le propinó un fuerte golpe en el hombro y en la cabeza. Estaba un poco aturdido y asustado. No era para menos.

Inmediatamente Vicente Orós, nuestro médico montañero, lo examinó y entre golpes y magulladuras sin demasiada importancia, descubrió que tenía una fractura importante en el hombro. Valoramos la situación y vimos claro que debíamos realizar un rescate en toda regla, así que nos pusimos manos a la obra. A la vez que le inmovilizábamos el hombro y lo hidratábamos nos pusimos en contacto con los servicios de emergencia (112) para solicitar la evacuación por medios aereos del herido. Podía caminar, pero ni mucho menos descender hasta el parking. Buscamos un lugar donde pudiera aterrizar un helicoptero y donde pudieramos trasladarlo.

Les facilitamos al piloto las coordenadas del lugar, la altura, la velocidad del viento en el collado, y realizamos las indicaciones adecuadas en el momento del aterrizaje. El piloto hizo un aterrizaje perfecto, la verdad; y los servicios sanitarios un muy buen trabajo. Les ayudamos a cargarlo en el helicopero y directo al hospital.

Queremos felicitar a los servicios de emergencias, porque en media hora evacuaron a un herido en medio de la montaña y de manera muy profesional.

Mientras esperábamos la llegada del helicoptero y para tranquilizarlo le dimos conversación; le preguntamos por su material de montaña, porque nos sorprendió que no llevara puestos ni los crampones, ni el piolet, ni el casco, ni nada de nada,...pero es que no podía llevarlo porque no lo habia traido, bueno, !Es que no tenia! Debemos reconocer que intentar subir por ese lugar habia sido un acto de temeridad y de irresponabilidad, no solo por su vida sino por la de los que después tienen que venir a rescatarte y evacuarte.

Una vez evacuado nosotros seguimos hacia la cima, con nuestro equipo claro, que para eso habiamos venido.